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Santuarios - PECDA Veracruz 2023

Paisajes de reconquista

Resumen


Entre estos fragmentos de paisaje no existe ninguna similitud de forma. Solo tienen una cosa en común: todos ellos constituyen un territorio de refugio para la diversidad. En todas las demás partes ha sido expulsada. (Clément, 2018, p. 10)

Esta investigación revisa desde una mirada crítica el papel que desempeña el establecimiento de fragmentos jóvenes de bosque -paisaje de reconquista- dentro de construcciones en abandono humano como un refugio para la biodiversidad desplazada producto del desarrollo urbano antropocéntrico en un núcleo tan saturado como lo es el Centro Histórico de Xalapa.

A través de esta investigación urbana como una reconceptualización de la ciudad como un ecosistema más, la lectura del territorio se expande para encontrar interacciones invisibilizadas que influyen directamente en las características ecológicas como un actor más dentro de las dinámicas del habitar en un contexto histórico tan urgente como lo es el Antropoceno y el cambio climático.

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Si observas de la forma correcta, todo el mundo es un jardín. (Hodgson Burnett, 2014)

Introducción


Xalapa, es una ciudad que se ha desarrollado en el contexto del Bosque de Niebla o bosque mesófilo de montaña, siendo este el ecosistema con mayor biodiversidad, aunque también el más restringido abarcando menos del 1% del territorio nacional (CONABIO, 2010). Por esto, encontrar y proteger los fragmentos que han resurgido de las especies del Bosque dentro de la ciudad se vuelve tan valioso de cara a un hecho histórico tan importante como lo es el cambio climático. En el Centro Histórico de Xalapa, existen alrededor de ochenta inmuebles con al menos cien años de antigüedad (Arcos, 2015) cuyo programa arquitectónico, sistema constructivo, el paso del tiempo y el abandono fueron un factor determinante para convertirse en Santuarios de refugio para la biodiversidad, estableciendo colonias de especies pioneras para regenerar el paisaje erosionado por la mancha urbana.

 Según las nociones del Tercer Paisaje propuestas por (Clément, 2018), estas colonias de paisaje fragmentado son una reserva biológica que propician la recuperación de especies desplazadas y que, desde una mirada antropocéntrica, no tienen cabida en los parques y jardines de la ciudad como plantas de ornato. Si bien es cierto que cada uno de estos Santuarios cuenta con características y composiciones distintas, dentro de la trama urbana cumplen un papel fundamental para la recepción y movilidad de distintas especies, desde pequeñas abejas silvestres hasta orquídeas nativas. Esta investigación urbana ahonda en la relevancia urbana de estos Santuarios como focos de resiliencia en comparación con las áreas verdes administradas para alojar biodiversidad potencialmente nativa y endémica. Esta premisa es fundamental para entender cómo entretejer estas reservas aisladas con su contexto social y edificado y detonar áreas para la reincorporación de especies desplazadas en un área tan densamente construida como lo es el Centro Histórico, desarticulando el mito de la separación ciudad-naturaleza iniciando por lo esencial: ¿dónde están y cómo son las otras formas de vida con las que cohabitamos?


Acerca de los Santuarios


Según CONABIO (2022), un Santuario se define como un lugar que alberga flora, fauna, paisajes o eventos naturales excepcionales que lo hacen único, y debe ser protegido y respetado por su fragilidad e importancia para la naturaleza y la sociedad.

Sin embargo, para esta investigación, los Santuarios no están en algún lugar lejos de la ciudad, sino aquí mismo, entretejidos en la traza urbana. Clément (2018) lo define como Tercer Paisaje, siendo este todos los espacios residuales que ha dejado el ser humano donde, como resultado de su abandono, se han convertido en un territorio de apropiación para todas las especies que no encuentran refugio en ningún otro lugar y que, contrario a la definición de CONABIO, no es frágil sino resiliente y en constante movimiento. De esta forma queda claro qué son, pero ¿dónde?, ¿en qué espacios?


“Siempre han existido los SUELOS BALDÍOS. La historia los denuncia como una pérdida de poder del hombre sobra la naturaleza. ¿Y si los mirásemos de otro modo? ¿No serían ellos las páginas en blanco que necesitamos?” Clément (2021)


En el Centro Histórico de Xalapa, hay toda clase de configuraciones de Tercer Paisaje, desde ex-fábricas, grandes predios sin uso[1] y casas abandonadas. Estas últimas son el foco de estudio para Paisajes de reconquista, específicamente las viviendas con variantes vernáculas debido a sus características compartidas. Esto facilita ejes comparativos entre las mismas para entender su evolución con el paso del tiempo y descubrir los factores que fueron determinantes para que, pasando su momento como refugio humano, ahora lo sea para la biodiversidad que cohabita entre nosotros.

Gracias a múltiples entrevistas a vecinos del área de estudio, se han encontrado diversas razones por las que estas casas caen en abandono[2], siendo los más comunes casos de intestado, abandono por migración y las altamente costosas normativas de mantenimiento estipuladas por el INAH: vigas de madera maciza con secciones fuera de las comerciales, acabados que deben ser realizados por mano de obra especializada, así como restricciones para la reconfiguración arquitectónica en los muros interiores que imposibilitan a los habitantes para reestructurar las viviendas para usos propios de una población contemporánea son condicionantes para que los propietarios decidan dejar de lado sus viviendas.

[1] Esta definición tiene un énfasis especial desde el capitalismo, donde es primordial que todo tenga una razón económica de aprovechamiento que es irrelevante desde un pensamiento multiespecie.  [2] Considerar abandono como un concepto antropocéntrico para referirse al desuso por parte del hábitat humano, que es proporcionalmente opuesto a la vida que adquiere a través de otras especies.



Para entender la evolución de un Santuario desde su origen como vivienda vernácula hasta su estado actual como un nicho ecológico, es necesario conocer la tipología de vivienda colonial que se desarrolló en Xalapa producto de su condición climática respondiendo a los materiales de construcción regionales. Esta resultó en una arquitectura de muros de piedra, barro o adobe que eran comúnmente encalados para proteger el núcleo de la humedad y techos de teja sostenidos por grandes vigas de madera que sobresalían sobre la calle para dar cobijo de la lluvia continua (C. López, 2011). Sin embargo, con el abandono que han sufrido debido mayormente a las causas descritas antes, la estructura cedió al paso del tiempo y la humedad para abrir patios donde no se suponía que los hubiera, y descubriendo el suelo que debía estar techado para permitir recibir a la biodiversidad que le rodea, creando los Santuarios.


“Desde el momento en que se dan por acabadas, las construcciones del hombre entran en un proceso de degradación irreversible. Su incapacidad de evolucionar las condena, antes o después, a la ruina. Cuando una obra está terminada, está muerta. Por el contrario, la naturaleza nunca concluye nada. Soporta los huracanes, interpreta las cenizas de un fuego, inventa un proceso de vida sobre las bases, siempre nuevas, de una conmoción.” (Clément, 2021)


Gracias a este sistema constructivo es posible determinar cinco fases en el desarrollo de los Santuarios derivadas del estado de degradación de la arquitectura y la complejidad en la composición del paisaje que aloja en las siguientes seis etapas: